Entrevista sobre Inteligencia Emocional

Una interesante mirada a lo que es la Inteligencia Emocional, dada por Loreto Marchant, sicóloga chilena, fundadora de AS Consultores, empresa dedicada a la capacitación y consultoría en comportamiento humano y organizacional (Chile). Posee un MBA en Dirección de Organizaciones mención RRHH, se ha desempeñado como Académica Universitaria desde 1998, desarrollando docencia, investigación y publicaciones en el ámbito del Desarrollo Organizacional. Ha conducido diversos proyectos de consultoría de procesos de RRHH, diagnóstico, evaluación, cambio y desarrollo organizacional en empresas y organismos públicos del país. Ha dictado conferencias en varios Congresos, workshop y Universidades en Chile, Argentina, México, Colombia, Brasil y Panamá.  Actualmente se desempeña como Encargada de Fortalecimiento Institucional del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile.

Por Carol Troll

Defíname Inteligencia Emocional

 

La inteligencia emocional, según Goleman (popularizó el concepto, pero antes fue Howard Gardner quien habló de las “inteligencias múltiples”)”es la capacidad para reconocer sentimientos en sí mismo y en otros, siendo hábil para gerenciarlos al trabajar con otros”.

 

La inteligencia emocional puede definirse como un conjunto de habilidades que nos permite relacionarnos y desarrollarnos de mejor manera tanto con nosotros mismos, como con los demás. De hecho se habla de habilidades de inteligencia “intrapersonal”: el autoconocimiento, autoestima, autorregulación emocional, manejo de la frustración, motivación, por ejemplo, y de habilidades de inteligencia “interpersonal”, tales como la empatía, influencia, liderazgo, expresión de emociones, entre otras.

 

¿Por qué es necesaria la Inteligencia Emocional para la vida diaria personal y para los negocios en general?. Un paralelo entre ambas

 

Las condiciones intelectuales no son la única garantía de éxito en el ámbito laboral o profesional y menos aún en la vida integral de una persona. Es cosa de revisar casos de personas con un CI (coeficiente intelectual) muy elevado sobre la norma y analizar si desarrollaron una vida familiar y de pareja plena o si “alcanzaron la felicidad”. La historia está llena de “genios locos” que siendo intelectualmente súper dotados, no consiguieron resolver las cosas más simples de la vida, fueron desadaptados sociales, incomprendidos, solitarios e incluso suicidas.

 

La inteligencia emocional es muy importante en la vida diaria, nos permite: tomar conciencia del quiénes somos, lo que sentimos, lo que queremos, ser capaces de motivarnos para avanzar y lograr desafíos, así como de “levantarnos de las caídas” y seguir adelante. En relación con los demás, nos facilita la vida en sociedad, conocer a las personas, comunicarnos fluidamente con ellas, dar y recibir afecto, apoyo, valorar la vida propia y la de los demás, manejar límites interpersonales, expresar sentimientos positivos como el respeto, la admiración, el amor…

 

Para la vida laboral la inteligencia emocional es  clave. De hecho, es posible comparar dos o más personas con formación profesional equivalente o mismo nivel de conocimientos que,  partiendo en la vida laboral desde un mismo punto, por decirlo así, llegarán a niveles de éxito diferentes y, sacándole la “cuota de suerte o azar”, son las habilidades de inteligencia emocional las que permiten explicar porqué una persona logra ser un “vendedor estrella”; un ejecutivo exitoso, un médico confiable, un ponderado diplomático o un influyente líder ideológico, por  ejemplo.

 

Para los negocios, la inteligencia emocional puede ser un factor crítico de éxito, porque esta capacidad para ponerse en el lugar del otro, de influir en los demás, de motivarlos, va generando un escenario muy favorable para cualquier tipo de negocio desde el más pequeño hasta un tratado entre naciones. Gracias a la inteligencia emocional de quienes negocian, se consigue establecer confianzas, relaciones de largo plazo, llegar a acuerdos que dejen satisfechas a ambas partes… una vez un amigo, empresario exitoso, me dijo: “un buen negocio es aquél en que las dos partes ganan. Cuando uno siente que pierde y que el otro gana, es un pésimo negocio, se rompen las confianzas y la relación no prospera”.

 

La inteligencia emocional da la autoconfianza y seguridad necesarias para que fluya la creatividad: ser capaz de identificar oportunidades donde otros no las ven y sentir la motivación por un nuevo desafío, son herramientas de gran valor para hacer negocios y mantenerse vigente en mercados competitivos.

 

Además, esta inteligencia emocional es la que nos permite tolerar la frustración y ser resilientes, cosa que también puede ser muy necesaria cuando un negocio no resulta como se esperaba y hay que sacar fuerzas de flaqueza para recomenzar.

¿Cómo se relaciona el marketing y negocios en general con la I Emocional?, ¿para qué sirve?, ¿cómo se usa?

 

Como lo señalé anteriormente, en los negocios se utiliza para empatizar con los demás, ponernos en su lugar, identificar sus necesidades reales, generar confianzas, influir en el otro, comunicarnos con efectividad (comprender y darnos a entender, cabalmente), dirigirnos a los demás con propiedad, expresarnos con seguridad… son las aplicaciones que se me vienen a la mente, pero creo que de ponerse a analizar, encontraríamos muchas más, porque, en esencia, un negocio es un acuerdo entre personas, para resolver una necesidad de uno y de otro, en el marco de una relación entre ellos, por lo tanto, es la inteligencia emocional la que nos conducirá a resultados exitosos.

En el marketing, además de usar la inteligencia emocional para conocer al cliente, sus necesidades e intereses, se aplica en toda la actividad creativa ya que un componente fundamental de la creatividad es la motivación y la tolerancia a la frustración (para intentarlo una y otra vez si fuera necesario). Y además, se utiliza para influir, seducir a los diferentes niveles de stakeholders.

 

¿Es un cliché hablar de Inteligencia Emocional aplicada a marketing?, ¿o es una realidad?

 

Realidad, de todas maneras, porque las personas nos movemos por emociones y tomamos decisiones con la emoción. De hecho hay estudios que muestran que un 90% de las decisiones no se toman con un modelo racional, sino con intuición y emoción.  Por ejemplo: cuando uno escoge un auto para comprarlo, si pudiera elegir, sin importar el precio, va a elegir el más conveniente o el que más le gusta???.

Entonces, quien trabaje en marketing, llegará mucho mejor al target si tiene la inteligencia emocional para sintonizar con él.

 

¿Puede cualquiera tenerla?, ¿puede cualquiera ponerla en práctica para su negocio?

 

No cualquiera la tiene, ya que esto se va desarrollando a lo largo de la vida, según las experiencias que a cada persona le toca vivir.

En cuanto a adquirir y desarrollar estas habilidades en la adultez, no es fácil, pero se puede. Con capacitación y entrenamiento, coaching e incluso psicoterapia si fuera necesario, se puede fortalecer la inteligencia emocional.

 

¿Qué aconseja para que podamos aplicar nuestra inteligencia emocional en los negocios en general y ser exitosos con el intento?

 

Las personas que tienen buen nivel de inteligencia emocional no requerirían este tipo de consejo ya que sabrán muy bien dónde, cuándo y cómo utilizarla, son hábiles socialmente.

Las personas que pueden requerir consejo al respecto son justamente las que sienten o manifiestan alguna dificultad para enfrentar ciertas situaciones personales y sociales. Visto así yo aconsejaría que todos quienes ocupen un cargo de jefatura o de influencia fortalezcan su inteligencia emocional por diferentes medios: la lectura adecuada, talleres de entrenamiento-capacitación en habilidades blandas (que son las más duras de entrenar) y, como dije antes, coaching o incluso psicoterapia pueden ser de ayuda.

 

 

¿Cuál ve que son las nuevas tendencias en esto en relación a la vieja usanza?

 

Que en la actualidad se ha comprendido y las investigaciones  han demostrado la importancia de la inteligencia emocional en la empresa, los negocios, el marketing… y no es una moda, es más bien un cambio de paradigma que llegó para quedarse, en todos los ámbitos de la sociedad… en la empresa se habla de inteligencia emocional, en la educación de habilidades transversales y talentos diferentes.

Discriminar a alguien por su Coeficiente intelectual está out, en cambio nadie quisiera tener que trabajar con un profesional conflictivo, derrotista, inseguro de sí, inflexible o descontrolado.

 

A la luz de los avances tecnológicos, las comunicaciones, la globalización, la era del conocimiento y el intercambio cultural, en una época en la que las posibilidades son inmensas, el ser humano se verá enfrentado ya no sólo con la necesidad, sino con la oportunidad de avanzar en su propio desarrollo, su identidad, su emocionalidad, sus habilidades en el área que elija, poniendo en marcha todos sus talentos…

 

 

¿Cuál es la tendencia que ve en Chile de esto?

 

Chile está avanzando en esta línea, lo veo en las tendencias de compra de capacitación de las empresas y servicios públicos, todos quieren fortalecer las habilidades comunicacionales o de trabajo en equipo y, para qué hablar de liderazgo… Lo veo en la búsqueda de personas (head hunter), habilidades como la capacidad para negociar, resolver conflictos, manejar el estrés, relacionarse con los demás, motivarse autónomamente, emprender, son cada vez más valoradas y requeridas, pues ya se ha demostrado cuánto valor le añaden al desempeño laboral.